Cómo utilizar las peores crisis de vida para la sanación espiritual?

Cuando estamos en los momentos más difíciles de nuestra vida, solemos tener una perspectiva muy oscura de las cosas. Con los años he aprendido que los peores momentos de mi vida son los que han habilitado una capacidad de crecimiento personal y sanación espiritual más grande.

Crisis para la sanación espiritual

Los “peores momentos de nuestra vida” son las mejores herramientas para nuestra sanación espiritual.

Una vez que comprendemos que los momentos difíciles son regalos de la vida, en los que se nos ofrece una oportunidad de cambiar y conectarnos con nuestro Espíritu, dejamos de temer al futuro y los retos que pueda traernos, ya que comenzamos a darnos cuenta de que es todo siempre para nuestro beneficio, aunque en un principio no nos demos cuenta.

La verdad es que cuando estamos en el meollo del asunto, a veces ni nos acordamos de que nuestra conexión con el Espíritu puede ayudarnos en los peores momentos. Cómo podemos hacer para ver los peores momentos de nuestra vida desde una nueva perspectiva? Hoy hablaremos un poco de este tema de sanación espiritual.

La decisión interna

Cuando yo era una adolescente, como la mayoría de nosotros, sólo pensaba en términos del mundo material. Tenía una vida muy dinámica sin muchos cuestionamientos internos, y era una persona vivaz y divertida en apariencia, pero internamente había un sentimiento de sinsentido y vacío.

Cuando comencé a indagar en el mundo espiritual mediante Un Curso de Milagros, me di cuenta de lo lejos que estaba de comprender siquiera lo que era la conexión con el Espíritu, ni sabía por dónde empezar, tan lejos estaba de mí misma…

A pesar de todo me daba cuenta de la importancia que tenía este camino que estaba intentando emprender, algo me decía que era la única manera de subsanar este vacío interno que me hacía sentir aislada y sola. En ese momento, tomé la decisión de cambiar mis objetivos y actitud de vida, reconectándome con mi espiritualidad, pero no sabía cómo.

Ni idea tenía de que esa decisión me llevaría en los años venideros a destruir todas las estructuras que conformaban mi mundo para construir algo nuevo desde cero, los momentos difíciles que vendrían y cómo resurgiría de ellos siendo una persona absolutamente diferente. El proceso duró años, pero luego comprendí que todo se inició en ese instante de decisión.

Por qué necesitamos las crisis para crecer?

Luego de varios años de momentos difíciles que constituyeron “los peores momentos de mi vida”, caí en la cuenta de que de no haber sucedido de esa manera no habrían ocurrido los cambios en mi manera de pensar y percibir, y el entorno en el que me desenvolvía.

Tenía que descubrir la futilidad y superficialidad a la que estaba apegada y, como la mayoría de nosotros, me resistía mucho a dejar ir las partes con las que estaba más identificada, lo cual me causó muchísimo sufrimiento.

Necesitamos las crisis para crecer ya que cuando las señales son sutiles o graduales, tendemos a ignorarlas y desestimarlas.

Seguramente la vida nos ha dado muchísimas señales previamente a los momentos de crisis. Seguramente se nos ha querido incentivar a cambiar mediante amorosas sugerencias y pequeños empujones, que no hemos querido observar debido a nuestra inmadurez emocional y la desconexión con nuestro instinto.

Cuando estamos en momentos de crisis nos damos cuenta de que los viejos paradigmas no funcionan. Son las viejas actitudes y decisiones que nos llevaron a este estado de insatisfacción. Tal vez ya sea momento de comenzar a elegir diferente.

De acá sólo puedo ir para arriba…

En los momentos más difíciles, cuando las circunstancias no me permiten seguir el camino previamente trazado y me llevan a cambiar de rumbo (ya sea por una enfermedad, separación de la pareja, relaciones nocivas, pérdida del trabajo o medio de subsistencia, etc), la vida me presenta una oportunidad que en otro momento no hubiera tenido en cuenta, o no hubiera sido capaz de percibir.

Lejos de sentirnos víctimas en este momento debemos reconocer el amoroso regalo de nuestro Espíritu, abriendo nuestra mente y nuestro corazón a las nuevas posibilidades, y dejar de querer hacer todo según nuestro capricho.

Aprender a aceptar y abrirse a los caminos de la vida es una actitud básica de la persona sabia. Olvidarse de los caprichos egoicos y los deseos vanos, aceptando con amor nuestro propósito y el camino trazado para nuestro mayor crecimiento.

El Espíritu siempre traerá a mi vida lo que es correcto y perfecto para mí en cada momento. Sólo debo poner mi mente y creencias de lado, adaptándome a sus señales, y escuchando a mi corazón en lugar de a mi mente para decidir.

La conexión con mi ser interno es la mayor fuente de plenitud y felicidad para mi vida, no la obtención de objetos, relaciones o metas egoicas.

Y por qué querría cambiar?

Nadie dice que alguien tenga que cambiar, esto es un proceso de decisión interna, pero seamos honestos, la mayoría de las personas viven en un estado de infelicidad debido a su propia desconexión consigo mismos, que pretenden enmascarar con grandes cantidades de responsabilidad, horas de trabajo, consumismo, relaciones adictivas o variados vicios.

El estado de infelicidad o vacío interno es una sensación natural cuando estamos desconectados de nuestro propósito, y la mayoría de las personas viven toda su vida en este estado. Nadie obliga a nadie a cambiar, somos nosotros mismos los que creamos estas señales en nuestra vida para salir de la inercia del materialismo y la insatisfacción, y lograr nuestra sanación espiritual.

La persona que quiera seguir en su ciclo de repetición de patrones inconscientes en un estado de estancamiento debido a su propia desconexión es absolutamente libre de hacerlo. Estas palabras son para las personas que ya han decidido que quieren algo diferente.

Cuando aprendemos a percibir las mayores crisis de nuestra vida como amorosas señales de nuestro ser interno, estamos más abiertos a los procesos de cambio que nos acercarán más a nosotros mismos, a nuestro estado de plenitud, felicidad y paz. Ya no podremos ignorar las señales, y saldremos fortalecidos del proceso, como seres maduros que comprenden que es todo parte de su proceso de aprendizaje, para su propia sanación espiritual.

 

Estás experimentando dificultades para lidiar con una crisis personal? Quieres compartir tu experiencia con nosotros? Deja tu comentario o contáctate a nuestro e-mail.

4 comentarios en “Cómo utilizar las peores crisis de vida para la sanación espiritual?

    • testaadriana dijo:

      Hola Carolina. A veces hay conceptos que cuesta entender porque no estamos acostumbrados a manejarlos y nunca nos enseñaron a pensar de esta manera. Sentite libre de preguntar absolutamente todas tus dudas y las cosas que te cueste comprender. Estoy para acompañarte! Abrazo grande y gracias por dejar tu comentario!

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