Trascender el sufrimiento: la aceptación del placer y el dolor

El placer y el dolor en el estado de dualidad es un tema con el que lidiamos todos los días. Pero muchas personas me preguntan, cuál es la diferencia del dolor con el sufrimiento? Y es que el significado de la palabra sufrimiento muchas veces se confunde con el de dolor, pero en realidad significan cosas algo distintas.

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El sufrimiento es sólo nuestra incapacidad de aceptar el dolor y el placer como experiencias naturales y pasajeras del estado de dualidad. Adriana Testa

Esta nota surgió por un comentario que tuve en la entrega de “El Secreto y la Ley de atracción”, en el que una persona malinterpretó algunas de las cosas que dije, seguramente por sus propios prejuicios acerca de la película “El secreto”, de la cual no hablo realmente en mi nota, sino que explico qué es lo que sucede en la Ley de atracción que hace que seamos 100% responsables de nuestra realidad.

En este comentario la persona hace alusión a que yo digo que deben aferrarse al placer (alguien que me conozca un poco o haya leído mi blog sabe que nunca diría algo como eso), pero agradezco el comentario ya que me hizo entrar en la cuenta de que tal vez este tema podría requerir un poco más de explicación.

Cuál es la diferencia entonces entre el placer y el dolor?… Ninguna. Cuál es la diferencia entre el placer y el dolor con el sufrimiento? Nuestra elección. Ahora veremos por qué.

El placer y el dolor, dos caras de la misma moneda

Recordemos que en el estado dual los opuestos son siempre dos estados extremos del mismo aspecto. Esta es la manera en la que experimentamos los contrastes de la vida y podemos elegir el justo medio, el estado de equilibrio. De la misma manera en la que el frío y el calor son dos estados de la temperatura, el placer y el dolor son dos estados de percepción en la realidad física.

Analizados objetivamente, ni uno ni el otro presentan un problema. Es perfectamente normal en el estado de dualidad experimentar placer y dolor en respuesta a cómo interpretamos las situaciones de la vida. Experimentamos placer cuando nos gusta una experiencia, y dolor cuando no nos gusta una experiencia (fíjense que no estoy hablando de bueno y malo, sino de preferencias). Ante la misma situación, diferentes personas pueden experimentar placer, dolor o un estado neutral acorde a sus preferencias mentales del momento.

Siempre es nuestra elección y condicionamientos mentales los que nos llevan a experimentar placer o dolor, y esto está bien. Sí, el dolor está bien también, ya que es una percepción normal cuando estamos en el estado de dualidad, en el que nos identificamos con un cuerpo, y creemos que podemos ganar o perder.

El placer, mi mejor amigo?

El dolor no tiene nada de malo, es simplemente una percepción más que debo permitirme experimentar. El problema se halla en la etiqueta de que “no nos gusta”. Como no nos gusta experimentar dolor, intentamos evitarlo a toda costa, buscando constantemente el placer, que es la experiencia que “sí nos gusta”.

Debido a que ambos son caras de la misma moneda, el placer también puede llevarnos al dolor, ya que cuando este placer nos es arrebatado, experimentamos dolor debido a la pérdida de la experiencia del placer.

El placer tampoco tiene nada de malo. No tiene sentido negarnos el placer mediante la privación y el ascetismo. Aunque para muchas personas este puede ser un proceso válido, no significa que sea necesario para todos. Lo importante es evitar que el placer sea el objetivo principal de nuestras acciones, y permitirnos experimentar todos los aspectos de la vida como igualmente válidos, libre de nuestros prejuicios en cuanto a lo que “nos gusta y no nos gusta”.

Si comprendiéramos que el placer y el dolor son ambas experiencias válidas que nos llevan a manifestar diferentes aspectos de nuestra naturaleza, no andaríamos persiguiendo ni uno ni el otro, sino que permitiríamos las subidas y bajadas en el camino como una experiencia normal del proceso de vivir en dualidad.

La naturaleza del sufrimiento

Buda trascender el sufrimiento

Un hombre le dijo a Buda “Yo quiero felicidad”. Buda dijo “Primero elimina ‘Yo’, ya que eso es ego, después elimina ‘quiero’, ya que eso es deseo. Ves? Ahora todo lo que queda es ‘Felicidad’.”

Por qué digo entonces que la diferencia entre el placer y el dolor no existe? Porque ambos pueden llevarnos al sufrimiento. Por qué digo que el sufrimiento es una elección? Porque es cuando elegimos apegarnos a una situación determinada que experimentamos sufrimiento.

El sufrimiento es resistencia. Resistencia a dejar ir las cosas, o a experimentar las cosas siendo de determinada manera, que no es acorde a nuestra preferencias. Podemos experimentar sufrimiento en el medio del placer, y no ser necesariamente el dolor el que nos lleva al sufrimiento.

Cuando experimentamos dolor, llegamos al estado de sufrimiento mediante identificarnos con ese dolor, siendo incapaces de permitirnos sentirlo y luego dejarlo ir. Cargamos el dolor a cuestas reviviendo la experiencia dolorosa una y otra vez en la mente, culpándonos o pensando que podría haber sido diferente, resistiéndonos a aceptar que esa fue la experiencia que nos tocó vivir, permitiéndonos experimentarla al máximo y continuando nuestra vida sin nunca volver a mirar atrás.

Cuando experimentamos placer, podemos llegar al sufrimiento debido a que no queremos dejarlo ir, a pesar de saber que debe terminar en algún momento. Esto no puede evitarse debido a que en el mundo dual las experiencias van y vienen, lo mismo con las situaciones y las relaciones, y debido a nuestras preferencias el placer se acabará en cuando comencemos a experimentar una situación que no nos guste. Entonces, intentamos prolongar el momento de placer lo más posible, sufriendo inadvertidamente todo el tiempo porque sabemos en nuestro interior que no durará para siempre.

El problema no es ni el placer ni el dolor, sino nuestro prejuicio ante el dolor y nuestro apego al placer. El sufrimiento es la consecuencia lógica de no permitirnos experimentar el primero y no querer dejar ir el segundo.

Buda decía que es la búsqueda del placer lo que nos lleva al sufrimiento, y tenía razón. El placer es una experiencia normal de la dualidad y no hay necesidad de prohibírselo, pero hay que aprender a dejarlo ir cuando llega el momento, y permitirse experimentar el dolor, sabiendo que mediante experimentarlo aprenderemos más de nosotros mismos, creciendo como personas en el proceso. De esta manera, aprenderemos a adaptarnos al flujo de la vida más liberados de los prejuicios y las preferencias, y con una carga considerablemente menor de sufrimiento, debido a nuestra propia capacidad de aceptación y apertura ante TODAS las experiencias vividas.

2 comentarios en “Trascender el sufrimiento: la aceptación del placer y el dolor

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