Cómo saber si estamos tomando decisiones desde el amor o desde el miedo?

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Todas y cada una de las decisiones que tomamos en nuestra vida parten desde una de dos premisas: el amor o el miedo. Tomamos decisiones desde el miedo cuando nos identificamos con nuestras limitaciones y nuestra creencia en la separación, y tomamos decisiones desde el amor cuando recordamos que somos seres eternos y creativos, en constante estado de expansión.

Cuando tomamos decisiones desde el miedo, solemos justificarnos encontrando un millón de razones lógicas y mentales de por qué estamos actuando de la manera en que lo hacemos, y perpetuamos el comportamiento destructivo. Cuando tomamos decisiones desde el amor, no necesitamos justificarlas de ninguna manera, todo está bien con el mundo, y no hay dudas.

¿Cómo podemos darnos cuenta del origen de nuestras decisiones? Observándonos objetivamente podemos notar en nuestra vida las señales de una falta de alineación con nuestra esencia interna.

Decisiones basadas en el miedo

Todos tomamos decisiones desde el miedo, sin excepciones. La persona que no toma ninguna decisión desde el miedo es sin duda una persona iluminada que ya no necesita volver a encarnar en un cuerpo humano, por lo cual asumiremos que todo el resto de nosotros aún toma decisiones desde el miedo (al menos algunas, y en muchísimos casos la mayoría de ellas).

Tomamos decisiones desde el miedo cuando decidimos pensando en las posibles consecuencias negativas de nuestros actos. En este caso no estamos hablando de tomar decisiones en base a lo que realmente creemos que es mejor para nosotros o para los demás, sino en el temor de que PROBABLEMENTE las cosas no resultarán como las habíamos planeado, o que pueden salir “mal”.

Entonces, mantenernos un trabajo que no nos gusta por miedo a perder nuestro sustento, nos quedamos con una pareja que nos hace daño o que no amamos, por miedo a estar solos, no perseguimos nuestros sueños por miedo al fracaso, estudiamos una carrera que no nos gusta por miedo a la desaprobación familiar, nos hacemos los fuertes por miedo a ser vulnerables y que nos lastimen, y aparentamos ser felices, por miedo a que los demás se den cuenta de nuestra miseria y nos compadezcan.

Por qué tomamos decisiones desde el miedo?

Hay una razón muy profunda y fundamental por la cual tomamos decisiones desde el miedo: porque todavía creemos que somos un cuerpo. Si no creyéramos que somos un cuerpo separado de todo lo demás, no podríamos tomar decisiones limitadas, basadas en la escasez. En nuestra percepción, al menos una parte de nosotros (ya sea de nuestro cuerpo, de nuestra experiencia física, de nuestra mente, etc), existe de manera separada y limitada y no como parte de un todo infinito y eterno.

Cuando una parte de nosotros enferma, hay una percepción interna que no ha sido integrada desde nuestra verdadera esencia (que rechazamos en nosotros mismos). Cuando una parte de nuestra vida no nos satisface (como nuestro trabajo, o nuestra pareja), hay una serie de decisiones que hemos tomado desde un estado desalineado o desconectado de nuestra verdadera esencia. Cuando no nos sentimos plenos y satisfechos, hay una parte nuestra que se siente separada de nuestra verdadera esencia.

Es decir, que tomamos decisiones desde el miedo, porque creemos que son las que se adaptan a nuestras posibilidades, porque nos olvidamos de que tenemos poder infinito, de que todo es posible para nosotros, porque olvidamos quienes verdaderamente somos. Si recordáramos nuestro verdadero potencial, siempre elegiríamos lo que nos colma de felicidad y satisfacción, sin importar lo difícil o lejano que pueda parecer en un principio.

Cómo tomar decisiones desde el amor?

tomar-decisiones-desde-el-amor-o-desde-el-miedo-llavePara tomar decisiones desde el amor, lo primero que debemos hacer es recordar quienes verdaderamente somos. No podemos pretender decidir lo que es mejor para nosotros cuando ni siquiera sabemos quiénes somos, y qué es lo que queremos. Si queremos tomar decisiones libres y creativas, debemos dejar de imponernos una imagen de seres separados, solos y desprotegidos, sobreviviendo como pueden en un mundo hostil y complicado.

Para tomar decisiones desde el amor, debemos recordar que el amor es nuestra verdadera naturaleza, no una condición que se nos impone de “allá arriba”, como un trabajo molesto y dificultoso, que no sabemos llevar a cabo. El amor forma parte de quienes somos, y lo único que debemos hacer es preguntarnos con honestidad y sin tapujos: ¿Por qué estoy haciendo las cosas de esta manera? ¿Por qué estoy tomando esta decisión?

Todos conocemos nuestras propias respuestas, pero podemos elegir negarlas. Entonces, cuando pensamos en una labor que nos haría realmente felices pensamos: “Me encantaría trabajar en tal cosa… No, pero no puedo dejar mi otro trabajo, porque la época está difícil en esta economía. Tal vez pueda empezar los fines de semana… Sí, pero primero tengo que limpiar, planchar, sacar al gato y comprar un sillón nuevo…”.

Hay una gran necesidad de sincerarnos con nosotros mismos, y reconocer que si no nos sentimos plenos, entonces no hemos tomado las mejores decisiones para nuestro bienestar. Entonces, comenzamos a preguntarnos ante cada decisión que nos genera dudas: ¿Estoy decidiendo desde la limitación o desde el amor? ¿Estoy eligiendo lo que es mejor para mí, o lo que creo que puedo obtener? ¿Estoy eligiendo lo que realmente quiero, o lo que está accesible por miedo a que no venga otra cosa? ¿Estoy haciendo lo que quiero hacer, o lo que me he condicionado a creer que puedo? ¿Puedo ser feliz por el simple hecho de ser quien soy, o estoy esperando que las satisfacciones externas me completen?

La buena noticia es que nuestro corazón ya tiene todas las respuestas, pero nos hemos desacostumbrado a escucharlo. Lo único que debemos hacer, entonces, es volver a escuchar a nuestro corazón, que es nuestra guía incondicional hacia la mejor manifestación de nosotros mismos, en el reino de todas las posibilidades. Nuestro corazón es el enlace directo hacia nuestra capacidad de expresar amor, y de decidir desde nuestra capacidad expansiva.

A partir de ahora, en lugar de acudir a nuestra cabeza por consejo, llevaremos la atención a nuestro pecho, y dejaremos que nuestro corazón nos hable, para guiarnos por el camino. Entonces, cuando lleguen las limitaciones mentales (que seguramente van a aparecer), nos preguntaremos honestamente “¿Estoy tomando esta decisión desde el amor o desde el miedo?”, y la respuesta no tardará en hacerse escuchar.

 

  • Imágenes cortesía de pl.forwallpaper.com

5 comentarios en “Cómo saber si estamos tomando decisiones desde el amor o desde el miedo?

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