El “pecado original”: Comiendo la manzana del pensamiento.

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Hoy voy a contar una historia. Todos hemos escuchado esta historia alguna vez, pero en esta ocasión, vamos a verla con una luz diferente. Tal vez algunas personas encuentren instructiva esta historia, mientras que otras elijan ignorarla o enjuiciarla. Es simplemente una historia que puede ayudarnos a conocernos más a nosotros mismos. El desenlace, es la elección de cada uno.

Cuando éramos chicos, la mayoría de nosotros escuchó la historia del primer hombre y la primera mujer, que vivían juntos en el paraíso. Adán y Eva, así es como algunas personas han dado en llamar a nuestros primeros ancestros, vivían en un paraíso en el que todas sus necesidades estaban cubiertas. Las fuerzas celestiales que crearon a Adán y a Eva se aseguraron de que sus creaciones fueran felices y estuvieran en paz, de que no les faltara nada, y de darles el libre albedrío de hacer todo a su voluntad.

Nuestros ancestros vivían absolutamente conectados con la tierra y con todos los seres en ella. Vivían en completa comunión con los árboles, las rocas, los animales, el agua y el cielo, y comprendían que eran parte de un todo. Escuchaban en su interior a la divinidad y comprendían que todas sus inquietudes tendrían respuesta antes aún de ser formuladas.

Un día, Adán y Eva encontraron el Árbol del Conocimiento, y la divinidad les dijo “Ése es el árbol del conocimiento. Comer de ese fruto se llama pensar, pero ustedes no lo necesitan“. Siendo que poseían libre albedrío, nuestros ancestros sintieron curiosidad y tuvieron el impulso de preguntarse cómo sería pensar. Su divinidad interna les decía que no lo necesitaban, pero durante un momento se preguntaron… y mordieron el fruto del árbol del conocimiento.

Entonces, una fuerza que nunca habían experimentado se apoderó de ellos. Pensar era un acto innecesario en el plano de la divinidad, y las interrogantes que generaba pensar no podían tener respuesta dentro del paraíso, ya que funcionaban dentro de un mundo limitado y medido, en el que existían variables definidas.

Al identificarse con la fuerza del conocimiento, Adán y Eva comenzaron a percibir su entorno paradisíaco de una manera diferente. Ahora comparaban una creación con otra, y las medían en base al pensamiento. Había cosas que se percibían como mejores, como peores, más lejanas, más cercanas, arriba, abajo, amigo y enemigo. Inevitablemente, bajo esta nueva luz el entorno comenzó a sentirse como un lugar extraño, hostil, separado y oscuro.

Mientras más pensaban, más se perdían Adán y Eva en las fuerzas mentales que no les permitían percibir el paraíso como un todo del cual formaban parte, como una extensión de la divinidad. La divinidad, que había dado a sus creaciones libre albedrío, nada podía hacer para evitar que éstas siguieran comiendo del árbol del conocimiento, y siguieran pensando. Después de todo, si la divinidad interviniera, el libre albedrío no sería posible.

Mientras nuestros ancestros seguían pensando, la divinidad todavía los envolvía, los amaba y residía en su interior, pero ellos ya no podían sentirla. Finalmente, Adán y Eva, sintiéndose culpables de su “equivocación”, solos y separados, decidieron que habían sido castigados, y la divinidad los había abandonado.

Hemos pecado contra nuestro creador, y hemos sido expulsados del paraíso”, es la historia que supieron contarse, desde su nueva percepción limitada. “Ahora, sufriremos y pagaremos por nuestro gran pecado“.

Debido a que todavía eran creaciones divinas, con absoluto poder creador, sus nuevas creencias generaron un nuevo mundo ilusorio, separado de la divinidad, en el que eran castigados por sus errores. Sufrían, experimentaban altibajos, placer y dolor, olvidándose por completo de su verdadera naturaleza.

La divinidad todavía los guiaba, y hablaba constantemente a su corazón, pero ellos se habían olvidado de escucharla…

Esta puede parecer una historia muy inverosímil vista desde el pensamiento, pero hagamos un esfuerzo por salirnos del paradigma del conocimiento y escuchemos a nuestro corazón. Sería muy fácil culpar a nuestros ancestros por su error, y considerar que el día de hoy estamos pagando por sus “pecados”, pero seamos honestos con nosotros mismos…

¿Cuántas veces al día elegimos seguir comiendo del árbol del conocimiento? ¿Cuántas veces elegimos no escuchar a nuestro corazón, olvidarnos de que somos uno con la divinidad y creer que vamos a satisfacer nuestras necesidades pensando? ¿Cuántas veces nos identificamos con nuestras creencias limitadas, nos sentimos separados, escasos, solos, y en necesidad? ¿Cuántas veces creemos que pensando vamos a encontrar el camino de vuelta a casa?

Lo único que se requiere para volver al paraíso es dejar de comer constantemente del fruto del árbol del conocimiento, reconectarnos con nuestro corazón, y recordar que nunca nos fuimos. Hemos perdido la capacidad de percibirlo por nuestra propia insistencia en enjuiciar todo lo que vemos , y en vivir en el mundo ilusorio de la separación, pero podemos volver a percibir correctamente dejando de identificarnos con nuestros pensamientos, y recordando quiénes somos verdaderamente.

 

 

7 comentarios en “El “pecado original”: Comiendo la manzana del pensamiento.

  1. Vitor dijo:

    El concepto de Adam y Eva es una falsa creencia que hay que desechar pues no tiene sentido alguno, asi como no tiene logica el hecho de que la divinidad haya dicho a esos seres que no necesitan pensar. El pensamiento es la expresion del espiritu que permite al cuerpo crear. Sin pensamiento no hay creacion en este plano de existencia, por lo que no habria expresion del alma.si se quita al alma el derecho a pensar, eso significaria aniquilar su existencia. El mayor problema de la humanidad es que se presta a aceptar las ideas sin razonarlas y las acepta ademas como procedentes de origen divino cuando en realidad no lo son, sino que proceden de espiritus que lo que hacen es confundir al ser humano en su busqueda y reencuentro con Dios.

    • testaadriana dijo:

      Buenos días Vitor. Gracias por dejar tu comentario.
      Me parecía bastante obvio que la historia es una metáfora, porque no puede interpretarse de otra cosa, a menos que se lea desde una perspectiva cerrada. Estamos en desacuerdo de que el pensamiento es la expresión del espíritu. La expresión del espíritu, a mi parecer (y en muchísimas culturas milenarias como la del Yoga) es el sentimiento, la emoción, el instinto y la mente simplemente acompaña con sus pensamientos para dar un orden y llevar a la manifestación, pero no es la expresión del espíritu. Que cada tanto tengamos un pensamiento “inspirado” no significa que la lógica y el razonamiento sean ámbito del espíritu, todo lo contrario, pertenecen a la mente egoica, pero son de muchísima utilidad como parte de la práctica del discernimiento (sí estamos de acuerdo en que las cosas hay que ponderarlas correctamente, esto también es bastante obvio).
      Desde ya te aclaro que no es necesario pensar tanto para ver si una idea resuena o no en nuestro interior, todo lo contrario, la resonancia se siente de manera instintiva, en el interior, y no es necesario pensarla, se siente y listo (y es la manera en que se comunica el espíritu, como previamente mencionaba).
      No sé qué querés decir con “proceden de espíritus que lo que hacen es confundir al ser humano”, creo que ahí ya es el ámbito de tu creencia simplemente, lo cual está muy bien pero no viene para nada al caso de la nota.
      Claramente en este blog se expresa meramente mi opinión y no es necesario de ninguna manera tomarse estas ideas a la defensiva. Si algo no resuena con uno, se descarta simplemente, no podemos estar todos de acuerdo con todo, porque si bien somos originalmente lo mismo, todos nos expresamos de manera única. Si no te gustó la idea de la nota, no la tomes para tu práctica diaria, no hay problema!
      Un gran abrazo.
      Adriana

    • Adriana D.A.S. dijo:

      Buenos días Nestor, no entiendo tu pregunta. El texto es una historia metafórica que cuento para ilustrar un punto. No lo saqué de ningún lado, por lo que no hay historia a la que hacer referencia. Saludos!

      • Nestor dijo:

        Quizá no fui muy claro en la pregunta, creí haberlo sido.
        Solo quería saber de quien era la historia. Por lo que me dices, la autora eres tu?.
        Porque en ningún lugar dice a quien pertenece el texto, por eso mi pregunta.
        Gracias.

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