La esencia de: Conversaciones con Dios, de Neale Donald Walsch

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Neale Donald Walsch, Autor de “Conversaciones con Dios”. (Imagen cortesía de http://www.nealedonaldwalsch.com/)

“Conversaciones con Dios” es uno de mis libros de cabecera. Es uno de esos libros a los que vuelvo varias veces en el año, especialmente cuando me siento en la necesidad de una guía, o de una herramienta para la re-conexión interna.

“Conversaciones con Dios” es un libro que fue escrito en una de las épocas más desafiantes en la vida de Neale Donald Walsch. Habiendo enfrentado una gran crisis de vida, en la que todas sus estructuras se desmoronaron de un momento al otro, el autor comienza a realizar serios cuestionamientos acerca del propósito de la misma, y otras cuestiones fundamentales sobre las cuales todos nos hemos preguntado alguna vez.

Lo que Neale Donald Walsch no esperaba en este momento de cuestionamiento, era recibir una respuesta de nada más y nada menos que la divinidad misma. El libro es en realidad una conversación que el autor sostiene con la divinidad a lo largo de los meses, y que constituyen una poderosa herramienta de transformación para cualquiera que entre en contacto con ella y la utilice provechosamente.

Hoy repasaremos la esencia de “Conversaciones con Dios”, de Neale Donald Walsch. A quien le resuenen estos conceptos, la lectura completa del libro es una excelente recomendación.

Somos divinidad encarnada

Lo primero y principal que explica el libro en términos de la naturaleza humana es que no somos meramente un cuerpo físico, sino un aspecto de la divinidad que adoptó forma para tener un contexto en el cual poder experimentarse a sí misma.

Es decir, que todos somos aspectos de Dios experimentando la realidad dual acorde a nuestros propios deseos y elecciones. No necesitamos sentirnos víctimas de las circunstancias, ni seres indefensos e impotentes que han caído en este plano de existencia por capricho de una entidad ajena a nosotros, sino que hemos decidido encarnar en este plano para experimentar los aspectos más elevados de nosotros mismos.

Para experimentar los aspectos más “elevados”, debemos conocer los más “bajos”. En este sentido, la vida se transforma en una elección constante. Si no nos gusta lo que estamos experimentando en este momento, podemos elegir experimentar otra cosa. No hay algo que “debamos” hacer, más que experimentar físicamente nuestra esencia mental y espiritual.

Tenemos completo potencial creador

Como aspectos de la divinidad, fuimos creados a su imagen y semejanza, por lo que poseemos completo poder creador. Creamos mediante nuestros pensamientos, nuestras palabras y nuestras acciones, que constituyen declaraciones de quienes somos (o creemos que somos) en el mundo de la dualidad.

De esta manera, cada una de nuestras acciones (de pensamiento, palabra o hecho), emite una impronta energética que creará momento a momento el mundo que experimentamos. Unido a nuestra capacidad de percepción y cuánto recordamos de nuestra verdadera naturaleza, el mundo que nos rodea se convierte en un reflejo de lo que queremos expresar en un momento dado (conscientemente o no).

No estamos separados

Debido a que todos somos meramente diferentes aspectos de la divinidad, sería justo decir que no estamos realmente separados, sólo aparentamos estarlo como medio a través del cual relacionarnos con nosotros mismos a través de otras personas, y de esta manera tener multitud de escenarios para expresarnos a nosotros mismos.

Tampoco podríamos estar solos ya que somos uno con Dios, quien se comunica con nosotros constantemente. La divinidad utiliza diversos vehículos para ayudarnos a recordar quiénes somos verdaderamente, y para proveernos de todo lo que necesitamos para recrear la experiencia de nuestro deseo.

Ya sea mediante la imagen, la palabra, la experiencia, las relaciones, el pensamiento ó principalmente el SENTIMIENTO, recibimos invariablemente mensajes de nuestra fuente de origen, que ofrece respuestas a nuestras preguntas aún antes de que las formulemos. El problema es que generalmente no estamos escuchando los mensajes, tan perdidos en la realidad tridimensional, que hemos olvidado que no somos meramente un cuerpo.

No hay nada que DEBAMOS hacer, decir , creer

En “Conversaciones con Dios”, la divinidad le explica a Neale Donald Walsch que en este mundo de la relatividad, no hay “bien y mal”, “correcto e incorrecto”, sino más bien “lo más adecuado acorde a nuestro anhelo interno de lo que queremos expresar de nosotros mismos”. O sea que algo puede ser “mejor o peor” en relación a lo que estamos queriendo experimentar, pero no en base al propósito de la vida, o los estándares morales preestablecidos.

No hay algo que está “bien o mal” a los ojos de Dios. No somos juzgados ni enfrentaremos un castigo divino más que las propias consecuencias lógicas de nuestros actos, y la impronta energética que éstos emiten a nuestro entorno (qué más tarde volverá hacia nosotros en forma de manifestaciones en nuestra vida).

Es por esto que, antes de pensar en términos como “culpa”, “bien”, “mal”, “castigo”, “juicio”, sería más adecuado pensar en términos de “responsabilidad”, “empoderamiento”, “anhelo”, “causa/consecuencia”, “reciprocidad”. De esta manera, nos volvemos adultos conscientes de que el mundo es un lugar de nuestra propia creación, acorde a nuestros anhelos de cada momento, y que no hay nada que debamos ser, sino un montón de cosas que podemos ser, acorde a la realidad que queremos experimentar.

Por otra parte, cosas que podemos enjuiciar de “malas” como el sexo, la comida, el dinero, el cuerpo, etc., son sólo vehículos a través de los cuales experimentamos los diferentes aspectos que nos componen, y nos benefician o perjudican sólo partiendo de la base del uso que hacemos de ellos, y cómo nos hacen sentir. El sexo puede ser perjudicial si lo usamos para denigrarnos o benéfico si lo utilizamos para disfrutar y amar. La comida puede ser perjudicial si la utilizamos como medio de enmascarar emociones, o benéfica si la utilizamos para energizarnos y disfrutar de los placeres sensoriales.

Lo que percibimos de todos los aspectos de nuestra vida será lo que moldeará nuestra experiencia de las cosas, no las cosas en sí.

¿Quiénes estamos SIENDO?

Mucho más importante que lo que estamos haciendo, es lo que estamos SIENDO en relación con eso. Podemos tener una vida mucho más trascendente en términos espirituales siendo una ama de casa que cuida de su familia, que un importante hombre de negocios. El éxito mundano pertenece al ámbito de la mente egoica, y para nuestra alma la verdadera importancia está en expresar nuestro aspecto más elevado con cada cosa que hacemos, sin importar lo que esta “cosa” sea.

¿Te hace feliz ser un artesano? Perfecto. ¿Te encuentras en tu mayor expresión dirigiendo empresas? Pues muy bien también. ¿Te hace feliz comunicar/enseñar tu propia verdad a otros? El que quiere oír, que oiga. Lo que sea que funcione para nosotros, pero teniendo claro que esto es lo que funciona en NUESTRA realidad, y sin juzgar a los demás, ni cómo eligen expresarse.

Las relaciones

Siendo que somos dioses completos por derecho propio, no necesitamos a nadie más para completarnos. Podemos utilizar nuestras relaciones con otras personas para compartir quiénes somos, nuestras experiencias y nuestros sentimientos, pero no dependemos de estas relaciones para ser felices.

Nuestra felicidad está en nuestro centro, en recordar quiénes somos y en elegir qué es lo que nos hace felices, no en vivir la vida de los demás, ni para los demás, ni en creer que sabemos lo que es mejor para nadie. Cada uno tiene su propio camino y vía de expresión, y una relación no madura en cuanto que los dos individuos no recuerden su verdadera naturaleza.

El éxito mundano

Como habíamos dicho previamente, el éxito mundano no es bueno ni malo, es simplemente un aspecto de la vida. El proceso de la vida (la expresión del Ser), está asegurado, por lo que no hay necesidad de preocuparse por los resultados o la realización de nuestros propósitos.

El éxito mundano es algo que se obtiene cuando nuestros pensamientos, palabras y acciones están en coherencia con lo que queremos expresar de nosotros mismos. Mientras busquemos nuestra expresión más elevada y no nos ofusquemos mediante pensamientos o creencias limitantes, todo se acomodará por sí solo, para darnos la experiencia más adecuada para la expresión de nuestro Ser.

Si en algún momento sentimos y determinamos que no tenemos más necesidad del éxito mundano, de tener o hacer determinada cosa, gradualmente iremos dejando estas experiencias atrás, como los niños van dejando los juguetes con los que ya no quieren jugar. Poco a poco buscaremos experiencias más cercanas a nuestra verdadera esencia, pero sin apuro ni obligación, sino porque es el camino inevitable al que nos llevará nuestra verdadera naturaleza.

La saga de “Conversaciones con Dios”

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Portada del libro “Conversaciones con Dios” (Click AQUÍ o en la imagen para obtener el libro)

La saga de “Conversaciones con Dios” de Neale Donald Walsch cuenta con 3 libros. Todos los conceptos que hemos abarcado hoy se encuentran sólo en el primero. En el segundo se tratan aspectos más puntuales pero de mayor alcance como, por ejemplo, las relaciones, el propósito de las mismas, el sexo, el futuro del planeta Tierra y la raza humana.

En el tercer libro se habla de verdades universales como, por ejemplo, la vida en otros planetas, cómo se comportan las civilizaciones más evolucionadas, la crianza de los hijos en las mismas, el cumplimiento de las funciones laborales en dicho entorno.

Los tres libros son excelentes, sin embargo, en este momento, encuentro que mi mayor necesidad de repasar los conceptos se encuentra en el primer libro, en el camino personal, en las cosas que constantemente olvidamos de nosotros mismos.

La película “Conversaciones con Dios”

En el 2007, se estrenó en Estados Unidos la película que relata la historia de cómo Neale Donald Walsch llegó a escribir el libro “Conversaciones con Dios”. En la película pueden verse diferentes situaciones y lecciones evolutivas que le ocurren al autor y lo llevan a su despertar espiritual.

Esta película es un gran complemento del libro ya que los eventos narrados en la película no se encuentran en él, de la misma manera que muchísimos conceptos del libro no pueden apreciarse en la película.

A continuación dejo un link de Youtube que pude encontrar para ver la película en español. Si no quieren o pueden verla a través de esta plataforma, realmente recomiendo que la puedan llegar a ver por algún otro medio.

(Si en algún momento el video es dado de baja por favor dejarme un comentario para poder corregirlo o encontrar otro medio)

 

Acerca de Neale Donald Walsch

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Neale Donald Walsch (imagen cortesía de wikipedia.org)

Neale Donald Walsch es un profesor espiritual en la actualidad con casi 30 libros escritos acerca del tema. Residiendo en el Sur de Oregon pero viajando a través de todo el mundo, este comunicador espiritual difunde el mensaje de “Comunicaciones con Dios” en muchísimos países y realiza diferentes tipos de retiros espirituales para la conexión interna y la toma de consciencia.

El libro “Conversaciones con Dios” se ha traducido a 37 lenguajes y ha tocado la vida de millones de personas.

http://www.nealedonaldwalsch.com

 

 

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