3 sencillos tips para lograr grandes cambios de vida

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Todos queremos que nuestra vida mejore. No porque no estemos contentos con lo que tenemos (aunque a veces sucede), sino porque siempre queremos avanzar. Queremos saber más cosas, queremos ser mejores en todos los aspectos, queremos tener mayor bienestar, queremos ser más felices, en fin, ya sabes a lo que me refiero.

A veces esperamos que las mejores cosas de la vida lleguen solas, como por arte de magia, y en algunas ocasiones sucede… el resto de las veces debemos hacer algo para que las mejoras lleguen (es decir, la mayoría de las veces).

A veces el cambio requerido es interno y a veces externo, pero siempre que esperemos mejoras en nuestra vida, tendremos que estar dispuestos a andar el camino. Tomar consciencia de nuestro estado interno, de nuestros hábitos, de nuestros pensamientos, o directamente hacer algo que lleve a los resultados esperados.

¿Estás planteándote hacer mejoras en tu vida en este momento? ¿Te preguntas a veces por qué los cambios son tan difíciles, a pesar de nuestros mejores esfuerzos?

Hoy te comparto 3 sencillos tips para lograr esos cambios de vida que estabas esperando, y que vendrán para quedarse.

N°1 Invierte el orden de las cosas

Nuestro cuerpo funciona de manera equilibrada cuando todas sus funciones y necesidades son atendidas. En este sentido, los hemisferios de nuestro cerebro, a pesar de ocuparse de aspectos opuestos, deben tener la misma relevancia en nuestro día a día para mantenerse saludables.

Cuando todos los días haces siempre lo mismo, porque lo dicta el horario, la rutina, la obligación, porque te dijeron que así tenía que ser, nuestras conexiones neuronales se afianzan y nuestro sistema se “acostumbra” a utilizar siempre los mismos recorridos energéticos y físicos en nuestro cerebro… sellando nuestro destino para toda la eternidad.

Pronto nos convertimos en robots programados automáticamente para cumplimentar ciertas tareas de vida, que llevaremos a cabo de la misma manera prácticamente sin pensarlo, porque podemos hacerlas “con los ojos cerrados”.

Como no queremos que toda nuestra existencia sea una repetición de lo mismo, debemos acostumbrar a nuestro sistema  a adaptarse y a realizar todo tipo de tareas. Así nuestro inconsciente no estará todo el tiempo llevándonos a repetir los mismos patrones.

Implementa cambios en tu rutina diaria. Haz cosas diferentes o espontáneas, que te ayuden a disfrutar un poco más de tu día, aunque sean muy pequeñas.

Si no puedes evitar una tarea rutinaria dale otro orden. Cepíllate los dientes en el orden inverso, métete en la bañera en lugar de en la ducha, toma otro camino para llegar al trabajo, cambia tu rutina de ejercicios (o empieza una).

Cuando no puedas hacer nada de eso, sencillamente tómate unos minutos para hacer cosas con tu mano no dominante. Escribe tu nombre o dibuja con la mano izquierda (derecha para los zurdos). Este ejercicio es increíblemente estimulante para nuestro cerebro.

En pocos días de implementar estos pequeños cambios, empezarás a prestar más atención al momento presente, ya que no podrás hacer las cosas en “piloto automático”. Te sentirás más conectado, energético y fresco como una lechuga.

N°2 Utiliza estímulos positivos

Generalmente hacemos las cosas al revés. Cuando queremos dejar atrás un hábito nocivo y cambiarlo por algo nuevo, nos lo tomamos como un castigo o un sacrificio.

El dicho dice que se atrapan más moscas con miel que con vinagre (o algo así) y es verdad. Si realmente quieres motivarte a cambiar utiliza estímulos positivos en lugar de castigarte.

Si estás tomando demasiado café, por ejemplo, comienza reemplazando una sola de esas tazas por un té de hierbas o alguna otra infusión saludable que sea de tu agrado. Si decidiste comenzar a implementar caminatas para tu bienestar, elige un lugar agradable para hacerlo. Si quieres bajar la cantidad de comida chatarra comienza cambiando una sola de tus comidas al día por algo saludable pero sabroso. Si quieres mirar menos televisión cambia uno de tus programas por un rato de meditación guiada, pinta mandalas o escribe tus pensamientos en un diario personal.

Implementa los cambios gradualmente, que sean una experiencia positiva y no traumática, educa a tu mente para ver que los cambios pueden ser agradables en lugar de molestos, inseguros o tediosos, y pronto querrá hacer mayores cambios.

N°3 Deja de escuchar al “Lagarto Interno”

Éste debe ser uno de los cambios más importantes que podrás plantearte en la vida, por lo que lo presentaré aquí, pero volveremos a hablar de él más extensivamente en un futuro cercano.

El lagarto interno es mi denominación personal para nuestro cerebro primitivo o reptiliano (lizard brain en inglés). Es una parte fundamental de nuestro cerebro que se encarga de nuestra supervivencia como especie y como individuos.

Nuestro lagarto interno tiene como deber alertarnos de los peligros que acechan en el mundo, y esto está muy bien cuando el peligro es inmediato. El problema es que la mayoría de las veces el peligro no es real, y las alarmas de nuestro lagarto nos advierten de peligros en todos los rincones, cuando no hay nada allí.

Por ejemplo, estamos pensando en cambiar de empleo y el lagarto dice “¡La economía es un desastre! ¡Si dejas este empleo nadie te asegura encontrar otro, y moriremos de hambre!”. Parece algo exagerado, pero su lógica es así, y sin darnos cuenta la escuchamos todo el tiempo, permitiendo que moldee nuestro comportamiento y limite nuestras elecciones.

La buena noticia es que cuando nos damos cuenta de que esos pensamientos no son reales, sino nuestro lagarto gritando “¡PELIGROOO!” podemos elegir poner nuestra atención en un pensamiento diferente, para salir del paradigma negativo.

Yo sé que una parte de nosotros piensa que si dejamos de escuchar nuestros pensamientos negativos y preocupaciones estas nunca se resolverán (y vendrá el fin del mundo), pero esto no es verdad.

¿Hace cuánto que no dejas de pensar en eso que te preocupa, o tienes miedo de que suceda? ¿Ha logrado ese pensamiento negativo llevarte más cerca de la solución?

Seguramente que no, porque las cosas se solucionan pensando precisamente en las soluciones, y no en el problema. Por lo que te propongo que te demuestres a ti mismo que puedes salir del paradigma del miedo.

Sólo por UN DÍA deja de prestar atención a tus pensamientos negativos, y verás que el mundo no se viene abajo (y si el mundo se ha venido abajo, seguro que no lo ibas a detener con tus pensamientos lagartos).

 

¿Alguna vez habías realizado cambios bajo estos conceptos? ¿Alguna vez te habías preguntado de dónde surgían esas resistencias para cambiar?

Tu capacidad de cambiar no depende de una fuerza externa, aunque a veces sí de fuerzas inconscientes en nuestro interior. Estas fuerzas pierden poder cuando les prestamos atención y decidimos hacernos responsables de ellas, aplicando la vigilancia y aprendiendo a elegir diferente.

A veces cambiar no es fácil, aún cuando sabemos estas cosas, pero cuando comprendemos que no necesitamos dejarnos llevar por todos los impulsos internos, sino por aquellos que DECIDIMOS escuchar, poco a poco dejamos de ser robots auto-programados, y recuperamos cada vez más nuestro status de “divinidad encarnada en un cuerpo humano”.

 

 

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