¿Por qué puede ser tan difícil el cambio? El ABC para lograr cambios en tu vida

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La mayoría de nosotros busca generar mejoras en su vida. Queremos más dinero, más salud, un cambio laboral, profundizar nuestros lazos afectivos… es normal, encarnamos seres humanos en estado de evolución, y queremos que nuestra vida evolucione.

Muchas personas que desearían un cambio lo desestiman, porque creen que no es para ellos, porque sienten que hay cosas que no pueden cambiar, porque dicen no tener la voluntad ni las herramientas adecuadas… es decir, por cual sea la excusa de turno que su mente quiso encontrar para dejarse vencer por sus propias resistencias.

Incluso muchos de nosotros decidimos llevar adelante los cambios deseados, sintiendo que avanzamos y, sin embargo, encontrándonos una y otra vez nuevamente en el punto de partida.

¿Por qué puede ser tan difícil cambiar? ¿Cuál es la necesidad que encontramos de refugiarnos en la comodidad de lo conocido? Aún cuando hemos experimentado muchos cambios buenos en nuestra vida, siempre llega ese nuevo paso que nos hace cuestionarnos una vez más, y caer en la duda.

El “modo supervivencia”

Hace muchísimos, muchísimos años, cuando vivíamos en cuevas, cazábamos y éramos una criatura salvaje más de esta tierra, había una parte de nuestro cerebro encargada de mantenernos a salvo, de alejarnos del peligro y de guiarnos instintivamente hacia aquellas situaciones y circunstancias que asegurarían nuestra supervivencia como especie.

En ese momento, los peligros abundaban y era buena idea escuchar las señales de nuestro cerebro instintivo primario, ya que necesitábamos algún tipo de brújula interna que nos ayudara a sobrevivir en un ambiente más hostil, en el que sobrevivíamos día a día, y lo primario en nuestra vida era suplir nuestras necesidades básicas para, en términos simples… continuar viviendo.

El tiempo ha pasado, y para la mayoría de nosotros la cacería más peligrosa que hemos hecho han sido las baratas de supermercado de fin de semana y las liquidaciones de navidad. Es decir, que mucho ha cambiado en nuestro paradigma de vida, y que ya no necesitamos estar tan atentos al “modo supervivencia”.

Sin embargo, esta parte de nuestro cerebro instintivo primario no se ha enterado de que la vida ha cambiado, y continúa activando las señales de alerta a cualquier cosa que parezca sospechosa o desconocida.

El cerebro reptiliano

Hoy en día, esa parte de nuestro cerebro instintivo primario se conoce como el “cerebro reptiliano”, que es el que se ocupa de mantenernos vivitos y coleando. Utilizar esta parte de nuestro cerebro es fundamental cuando el peligro es inmediato, como, por ejemplo, correrse del camino cuando viene un auto a toda velocidad.

Lamentablemente, todavía no hemos logrado que nuestro cerebro reptiliano se adapte a nuestra realidad de hoy en día, por lo que más que reptiliano, se ha convertido en un “cerebro lagarto”, como a mí me gusta llamarlo.

TODOS TENEMOS UN CEREBRO LAGARTO. Lamento darte esta desilusionante noticia pero, a menos que te encuentres iluminado, seguramente tu cerebro lagarto aún domina alguna parte de tu vida.

Para el cerebro lagarto, tus actividades más importantes son llenar la barriga, tener un techo, alejarte de las posibles amenazas de muerte, encajar en tu nicho social y reproducir tu ADN, para continuar la supervivencia de la especie.

El cerebro lagarto no tiene malas intenciones, sencillamente cree que tu vida conocida, tal como ha sido hasta ahora, te ha mantenido con vida, y no tiene ningún objeto andar buscando desconocidas y peligrosas nuevas actividades que puedan amenazar tu existencia.

Para el cerebro lagarto, no tiene ninguna importancia tu coherencia emocional, tu felicidad y satisfacción personal, tu pasión, tus ambiciones personales, tu evolución espiritual, ni el despertar de tu consciencia… esto no es su problema y no tiene por qué hacerte las cosas más fáciles.

Es decir, que si tu trabajo te alimenta pero no te hace feliz, al cerebro lagarto lo incomodará que quieras cambiar de trabajo. Si tienes una pareja comprometida pero de la cual no estás enamorado/a, lo incomodará que quieras cambiar de pareja. Si estás acostumbrado a comer chatarra y quieres cambiar la dieta, lo incomodará el nuevo régimen… creo que ya se entiende el panorama. Cualquier cosa nueva es desconocida, y por ende una potencial amenaza para continuar con tu supervivencia.

¿Adónde está puesto tu foco?

Es importante aclarar en este punto que el problema no es tu cerebro lagarto, ya que su función es mantenerte con vida y es muy bueno en su trabajo. El problema es nuestro foco, ya que estamos constantemente siguiendo sus directrices, sean razonables o no, por lo que nos cuesta muchísimo salir del paradigma de la mera supervivencia.

El problema no es que nuestro cerebro lagarto haga su trabajo, el problema es que estamos constantemente pendiente de sus alarmas, del peligro, del miedo… y mientras más atención le ponemos, más lo energizamos.

Generalmente, cuando tenemos un nuevo proyecto o meta que queremos lograr, comenzamos a pensar en todo lo que puede salir mal, en lugar de lo que puede salir bien. La energía es la misma, y todos la poseemos en la misma calidad y cantidad, pero la estamos enfocando con diferentes niveles de eficacia con respecto a lo que queremos lograr.

Allí donde ponemos la atención, enviamos energía, entonces, para lograr nuevas cosas, debemos aplicar nuestra energía de una manera diferente a como hemos hecho hasta el momento.

¿Estás dispuesto a enfrentar tus miedos?

Si te quedas dentro de lo conocido, nunca lograrás nada más que lo que lograste hasta hoy… algo así dice el dicho, y es verdad. ¿Cómo se puede pretender lograr nuevos resultados haciendo lo mismo que te ha llevado a resultados indeseados? El foco de nuestra energía debe variar, en nuestras acciones pero también en nuestros pensamientos.

Cada persona que ha sido pionera en nuestra sociedad se ha atrevido a pensar diferente, aún cuando sus acciones o ideas la llevaban a no ser aceptada, o incluso amenazaban su existencia. El que quería ser libre debía tomar el riesgo, y el que no lo tomaba estaba muy seguro, pero preso de sus propias acciones y pensamientos… y de igual manera es hoy para todos nosotros.

Regla N°1 del cambio: Debes estar dispuesto a enfrentar tus miedos. Lanzarse a lo desconocido puede provocar mucho miedo, pero a mí me asusta más pensar que toda la vida voy a seguir dando las mismas vueltas.

Enfrentar los miedos no sólo implica coraje, implica voluntad, porque cuando tus mismos pensamientos (provenientes del cerebro lagarto), te contradigan, te intenten hacer retroceder y a querer tirar todo por la borda para volver a lo cómodo y lo conocido debes estar dispuesto, en cada una de esas oportunidades, a permanecer firme en tu resolución y seguir avanzando.

Debes ser el centro de tu universo

A veces es aún más complicado el cambio cuando habitamos en sociedad, porque debemos enfrentarnos a nuestros propios pensamientos lagartos… ¡y a los de los demás!

No hija, no pintes cuadros porque te morirás de hambre”, “Hijo, debes estudiar para poder encontrar un buen trabajo”, “Hermana, debes casarte y tener hijos para no quedarte sola”, “Adriana, no debes escribir un blog porque es una pérdida de tiempo” 🙂 … los miedos vienen de todos los tamaños y colores, y si no prestamos atención, podemos terminar cargando miedos ajenos.

Si tienes un proyecto o idea y estás convencido de que es lo mejor para ti, no dejes que las ideas de escasez y limitaciones de otras personas obstaculicen tu camino. Regla N°2 del cambio: Tú decides lo que es verdad para ti, no permitas que otros moldeen tu realidad.

Si permites que las opiniones ajenas definan tus acciones, ya sea por ceder a sus miedos, a sus críticas o a sus expectativas, terminarás viviendo la vida de los demás, y sus decisiones determinarán tu vida.

Debes comprender que es un proceso

Una característica predominante en la gente de nuestra cultura es que quieren todo YA. Quieren el cambio YA, la pareja YA, el dinero YA, el resultado YA… ni siquiera se plantean si están listos para lidiar con los resultados que piden.

Lo maravilloso de vivir el proceso, es que nos prepara para lidiar con el resultado. Si todos los resultados fueran instantáneos ni bien desearlos, lo más probable es que nos harían más mal que bien, porque no tendríamos a la madurez para administrarlos, especialmente a nivel mental y emocional. Tendríamos la pareja pero estaríamos constantemente discutiendo, tendríamos el dinero pero nos volveríamos superficiales y materialistas, tendríamos el trabajo pero nos causaría más estrés que satisfacción.

¿Te has puesto a pensar si estás listo para lidiar con los resultados que esperas?

Regla N°3 del cambio: Debes elegir tus metas a consciencia, para que te ayuden a crecer, y estar dispuesto a hacer lo necesario para conseguirlas en los mejores términos. De otra manera, tus supuestos cambios sólo te llevarán a más de lo mismo, ya que sin un cambio y madurez internos los resultados son meramente superficiales y situacionales.

Poder llevar adelante el proceso te ayudará con la Regla N°4 del cambio: Cada nuevo cambio conllevará nuevos miedos a superar. Porque una vez que superes tus miedos para lograr un cambio pensarás que la próxima vez será pan comido, pero para el próximo cambio que quieras hacer, ¡deberás enfrentar nuevos miedos! Pero por lo menos esta vez sabrás que es un proceso, y que eres capaz de llevarlo a cabo.

Finalmente, serás capaz de aplicar la Regla N°5 del cambio: Una inquebrantable decisión de hacer las cosas de manera diferente, debe ser tu motivación de todos los días. Porque todos los días tendrás una nueva razón para renunciar, una nueva excusa de tu cerebro reptiliano, una opinión negativa de los demás, una mala noticia en la televisión que te hará dudar, un obstáculo interno o externo que tendrás que superar, y lo único que mantendrá las cosas viento en popa, es tu determinación de vivir en una realidad diferente de la que habitabas ayer.

El cambio puede ser difícil porque estamos programados para lo conocido, pero no tiene por qué seguir siendo así. Luego de años de consulta, he descubierto que prácticamente todas las personas que asisto tienen grandes potencialidades para el cambio pero, finalmente, las personas que cambian, lo hacen porque ya no están dispuestas a comprometer su felicidad y bienestar a manos de sus propias limitaciones ilusorias.

Ahora es TÚ TURNO. ¿Hay algún cambio que te está costando llevar a cabo?  ¿Has descubierto algún secreto que te ha ayudado a avanzar en tus procesos de cambio? ¡Vence las resistencias de tu cerebro lagarto y deja un comentario!

 

9 comentarios en “¿Por qué puede ser tan difícil el cambio? El ABC para lograr cambios en tu vida

  1. lilyan dijo:

    hola adriana no me canso de leer todos los apuntes que das son tan sencillos y tan bien explicados todo lo voy imprimiendo en la semana te llamo para poder combinar día y hora para un encuentro ya que en mi ultimo mensaje me aconsejastes de buscar terapia holistica me gustaría que vos me ayudes y seas mi maestra para seguir este inmenso mundo del reiki
    tengo tanta información que por momentos no se por donde empezar, estoy segura que con vos voy a poder lograr el ansiado trayecto hacia el reiki
    un fuerte abrazo lilyan

  2. Leo dijo:

    Hola Adriana, felicidades por tu página!!!

    Sabes que estoy en medio de un conflicto conmigo mismo, por un lado se que debo moverme, que debo cambiar si quiero avanzar porque ahora mismo me encuentro en una posición bastante cómoda, con un empleo con buena paga y que me permite pasar tiempo con mis hijos pero que no me aporta mayor reto, siento que la vida me está pasando (como un burócrata sentado en su silla y recibiendo buen sueldo). Por otro lado pienso que puedo estar guiado por mi ego que quiere más, que quiere ser “especial” y tener más. Cómo puedo saber si mi ego es el que me guía, mi reptiliano el que me “protegue” o mi Yo espiritual el que me mueve?

    • Adriana D.A.S. dijo:

      Hola Leo. Gracias por dejar tu comentario!

      Para mí es muy sencillo en este sentido: tu trabajo te hace feliz? Porque si sentís que “se te pasa la vida”, me da la impresión de que es un buen sueldo que te permite llevar el estilo de vida al que te has acostumbrado, pero que no necesariamente es tu anhelo del alma. El corazón siempre sabe. Vas todos los días con una sonrisa al trabajo, porque es lo que amas hacer? Vas solamente por el sueldo? Creo que la respuesta emerge sola…

      Por otra parte, no es necesario que dejes tu trabajo de la noche a la mañana, sólo comenzar a dedicar algo de tiempo a una actividad que te haga verdaderamente feliz, y que sea enteramente para vos (a esto me refiero que lo hagas por vos y no por tus hijos, por ejemplo). Cuando empieces a reconectarte con lo que te hace feliz más guía aparecerá sola.

      Espero que te sea de ayuda mi respuesta.
      Abrazo grande!
      Adriana

      • lilyan dijo:

        agradezco mil veces a dios que hizo posible que adriana se cruzara en mi camino , una mujer bella por fuera y por dentro, con una dulzura increíble, con un amor inmenso hacia su profecion , sencilla humilde , que sabe escuchar que por todos los medios quiere verte bien que pone todo lo que sabe a tu disposición yo con ella estoy aprendiendo a caminar de nuevo a poder soltar todo mi pasado siniestro , se que de la mano de adriana lo voy a lograr , porque siempre quise y quiero ser reikista ,pero lo principal es que mi mente y cuerpo este sano
        adriana no tengo palabras para agradecerte todo lo que me ayudas, me cuidas , y te preocupas por mi salud
        QUE DIOS TE BENDIGA , PARA MI SOS MI ANGEL GUARDIÁN

        LILYAN

      • Adriana D.A.S. dijo:

        Gracias Liliana, me alegro de que estés empezando a soltar. Dejá de pensar que tu pasado es “siniestro”. Tu pasado es tu pasado, y es el camino que anduviste hasta tu presente… ni más, ni menos.

        Abrazo!

      • Leo dijo:

        Gracias Adriana, muy sabias palabras. Cuando dices tu trabajo te hace feliz? Es como si algo externo me deba hacer feliz, cuando sabemos que la felicidad (la verdadera) viene de adentro no de algo externo. Podrías ampliar un poco esa idea por favor?

        Abrazos,
        Leo

      • Adriana D.A.S. dijo:

        Hola Leo. No permitas que tu mente le de tantas vueltas al asunto!

        Es verdad que la felicidad va por dentro, y se plasma en todo lo que hacemos, pero cuando estamos haciendo algo que no queremos de corazón eso también se nota, y se siente por dentro. Antes de dedicarme al Reiki yo trabajaba haciendo video juegos (sí, video juegos), y me encantaba, pero llegó un momento en el que me di cuenta que ya no era lo que quería para mí. Ahí es cuando dejó de “hacerme feliz” eso, y lo dejé todo por la sanación energética, que es lo que me “hace feliz” ahora. Yo seguí a mi corazón y no me arrepentí nunca, pero tuve que animarme, y no tenía hijos que dependían de mí.

        Tu felicidad no debería depender de tu trabajo, pero… disfrutas hacerlo? Cómo te sentís en tu corazón cuando estás en tus horas laborales? Si hay algo que no te cierra, aunque no le puedas “poner el dedo”, ya hay algo en tu instinto que te dice que es momento de avanzar. El resto son “razones porque no” de la mente.

        De todos modos, esta es solamente mi opinión, y lo importante es TU verdad en el asunto.

        Saludos!

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